domingo, 3 de mayo de 2015

Los domingos son para soñar



Pienso que es porque la gente se levanta tarde, va a la iglesia o toma el día para descansar, pero los domingos son días lentos, las calles están tranquilas, los vecinos están en silencio y se dan las condiciones perfectas para soñar, escribir, meditar, planear o cualquier otra actividad ociosa.

Por eso escogí los domingos para atender mis blogs. Es el único día en la semana en que realmente puedo hacer las cosas con calma y pensar.

Hoy no es la excepción. Me levanté temprano y preparé mi café. Mientras lo disfruto, prendí la computadora porque sentía que había un mensaje que quería compartir y el mensaje es, precisamente, que los domingos son para soñar. Los domingos saco un rato para pensar en el futuro, en mis próximos planes: los cursos para Editorial Narra, los cambios que haré a mis clases de inglés y cualquier otro invento que se me ocurra con el que pueda ayudar a otras personas. 

En el silencio de la mañana del domingo, antes de que el mundo despierte y la casa se llene de actividad, se crea una burbuja perfecta para idealizar los planes, o sea, para soñar sin límites, visualizar proyectos y trazar el plan para que se logren esos sueños porque, de otro modo, solo serían anhelos. Y lo bueno de los sueños es que nos inspiran, pero hay que tomar acción para convertirlos en realidad.

Los domingos son, como dice la frase para bailar como si nadie te viera… o en este caso, soñar y planificar sin que nadie te diga que no puedes o que es muy difícil. Nutre tus sueños, haz planes, toma acción porque los domingos son para soñar.




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